Los artrópodos, entre ellos los insectos, poseen un esqueleto exterior, llamado exoesqueleto. Cuando los insectos crecen para convertirse en adultos, su exoesqueleto no crece al mismo tiempo. En el transcurso de su ciclo de vida, los insectos deben por lo tanto crear uno nuevo de forma periódica (porque su viejo exoesqueleto resulta demasiado estrecho), y reemplazarlo por un nuevo “envoltorio” que ellos mismos fabrican. El fenómeno de abandono y de reemplazamiento del exoesqueleto recibe el nombre de muda. Las termitas subterráneas mudan periódicamente en el transcurso de su vida.

La quitina es uno de los principales componentes del exoesqueleto de las termitas. Durante la muda, la construcción del nuevo exoesqueleto necesita por lo tanto de la fabricación de quitina. Los Inhibidores de Síntesis de Quitina, como el Diflubenzurón, interfieren en el proceso de fabricación de la quitina, interrumpiendo así el proceso de la muda. Esta interrupción del proceso de muda resulta mortal para las termitas.

El Diflubenzurón actúa en las termitas en el momento de la muda, cualquiera que sea la fecha de consumo del cebo. Un período relativamente largo puede pasar entre el último consumo de Diflubenzurón por parte de una termita y su próxima muda. Durante ese lapsus de tiempo, la termita puede recorrer una larga distancia, y alejarse así del punto de consumo del cebo Labyrinth™. En el momento de su nueva muda (y por tanto de su muerte), la termita tiene pocas posibilidades de encontrarse en el interior del portacebos o en su proximidad. Eso significa que los otros miembros de la colonia no tienen indicios para establecer una conexión entre la incapacidad de uno de sus miembros para mudar y el consumo del cebo.

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efectos de los cebos en las termitas

Visto que no pueden establecer esa conexión, los miembros de la colonia que permanecen vivos continúan consumiendo el cebo. De esta forma, continúan distribuyendo el cebo a los otros miembros de la colonia. Teniendo en cuenta el significado de las palabras, el Diflubenzurón está clasificado entre los productos de efecto retardado más que entre los productos de acción lenta. Cualquiera que sea, el tiempo transcurrido para la acción del insecticida es lo suficientemente largo como para no despertar las sospechas de las termitas supervivientes respecto a la causa de la incapacidad de muda entre sus pares.

Cuando el proceso de muda se interrumpe, la termita muere de forma inmediata. Todas las termitas de una misma colonia no mudan al mismo tiempo. Eso significa que solo un pequeño porcentaje de la colonia muere cada día. El efecto del Diflubenzurón es progresivo, y conduce en cierto plazo a una reducción considerable del número de termitas supervivientes. En consecuencia, cuando el número de supervivientes desciende por debajo de un cierto umbral, la estructura y la organización de la colonia no pueden mantenerse más. La incapacidad de la colonia para asegurar sus funciones vitales conduce a las supervivientes a la muerte. En este punto, la colonia es eliminada.

Tan eficaz resulta el Diflubenzurón contra las termitas, como inofensivo para el hombre. Esto se debe al hecho de que la acción del Diflubenzurón se limita a la inhibición de la síntesis de la quitina, y el cuerpo humano no fabrica este componente. Por ejemplo, una persona adulta debería consumir 150 Kg. de Labyrinth™ para sentir los efectos del Diflubenzurón.

Fuente: © Copyright Ensystex Spain

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