La ‘filosofía’ de un tratamiento con cebos contra termitas es bien sencilla: pretendemos introducir un cebo a un termitero con la ayuda de los miembros que lo componen, principalmente con la ayuda de las obreras. Tan sencillo y tan complejo como esto. En realidad se trata de probabilidades. Mientras más puntos de contacto, de entrada al interior de esta ciudad subterránea, que nos permitan conectar e introducir nuestra sustancia, mayores serán nuestras probabilidades de éxito.

En este sentido, el día de la instalación, de la puesta en marcha de este proceso de eliminación, es cuando se deciden muchas cosas, siendo la más importante, el tiempo que requerirá este tratamiento hasta alcanzar nuestro objetivo: eliminar una colonia (o varias) de termitas subterráneas de una determinada propiedad en el menor tiempo posible.

Por experiencia propia, durante las revisiones vamos con la ‘mentalidad de revisión’ a cuestas, por lo que suele costar bastante el tener que reinstalar o volver a plantear el diseño del tratamiento de la propiedad objeto del tratamiento. Tampoco se suele ir acompañado de herramientas de instalación, por lo que tendríamos que volver otro día, o esperar hasta la siguiente revisión para reinstalar, y en consecuencia, el proceso se alargaría más de lo esperado, de lo deseado.

Dicho esto, cuando vamos a diseñar una instalación con cebos, y cuando vamos a iniciarla, tenemos que dedicar todo el tiempo que ella misma demande. Hecho esto, el 90% de nuestro éxito estará asegurado.

Con la presente guía no se pretende indicar todo lo que se ha de hacer y lo que no se ha de hacer durante los procesos implicados. Las termitas son insectos vivos, con personalidad propia, por lo que es imprescindible desarrollemos nuestras facultades de modo que podamos percibir aquello que está fuera del alcance de la mayoría de las personas ajenas a este tema, tenemos que tratar de ver y comprender aquello que no veríamos ni comprenderíamos a no ser porque nos sumergimos, nos autoimplicamos a un grado que nos permite esto mismo.

Un buen cebo es realmente secundario si realmente no conseguimos implicarnos a cabalidad en todos los procesos de un tratamiento. Si no captamos la importancia de las escuchas acústicas, de poder interpretar adecuadamente lo que vemos cuando abrimos una estación de cebo, de saber esperar o modificar un planteamiento erróneo, etc … cualquier buen cebo dejaría automáticamente de serlo.

Dicho esto, arrancamos con esta guía (abierta)* en la cual espero puedas captar la esencia de la misma y poder aprovechar la experiencia de otros técnicos especialistas en termitas.

*Si tienes algo que aportar (seguro que sí), corregir o mejorar, no dudes en compartirlo escribiendo a davidmoradelpozo@gmail.com

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