TERMITOLOGIA I – CAPÍTULO XVI – EL TEJIDO ADIPOSO O CUERPO GRASO

Todos los insectos contienen en su cavidad visceral (cabeza, tórax, abdomen) un tejido particular, difuso, que por su posición evoca el tejido conjuntivo de los vertebrados.

            Este tejido deriva del mesodermo proveniente de las paredes de somitas o cavidades coleómicas disociadas. Forma grupos, almohadillas y tiras en las cuales penetra un revoltijo de tráqueas. Para una especie dada, estas diversas “piezas” del cuerpo graso ocupan posiciones fijas. Asimismo, están envueltas en una membrana conjuntiva, la tunica propria, que les ortorga una gran consistencia.

            Se han distinguido en el abdomen de las termitas dos tipos de tejidos adiposos: el periférico sub-tegumentario en láminas, por debajo y en parte del vaso dorsal. Luego, por encima de la cadena nerviosa ventral, la profunda que rodea las vísceras y se presenta en grupos, cuerdas o tiras comprimidas entre los órganos. Por su ubicación, los lóbulos adiposos están unidos entre sí por tejido conectivo.

            El tejido adiposo varía en su disposición e importancia de un estado larvar o ninfal de una casta a otra. Las diversas piezas del cuerpo adiposo se componen de dos tipos de células:

            1° Los adipocitos que son responsables de las materias grasas.

            2° Las células con concreciones (= células con uratos) que acumulan los productos del metabolismo proteínico y de sales minerales.

En el cuerpo graso de las termitas se insertan otras células entre las que están los endolofocitos y los enocitos.

ADIPOCITOS

            Estas células en poliedros con caras variables en número, aplicadas unas contra otras, pero no están unidas por desmosomas. Sus grupos están rodeados de una túnica conjuntiva que les da una cierta cohesión. Ningún autor ha encontrado la membrana basal continua más que en los lepidópteros que forman la envoltura del lóbulo o de la tira de tejido adiposo (Baccetti, 1955).

            Su estructura ha sido estudiada por diversos autores (Gharagozlou, 1965; Sun Heat, 1978), (fig. 250). El tejido adiposo está sujeto a grandes cambios. Se modifica en gran medida a lo largo de las mudas de la larva y de la ninfa. Por otra parte, en las reproductoras funcionales, el tejido adiposo experiemnta una profunda transformación de la cual hablaremos más adelante.

            Según Gharagozlou, las células del tejido adiposo periférico son más pequeñas y menos rican en inclusiones que aquellas del tejido profundo, pero en ambas las inclusiones son de la misma naturaleza.

            Las dimensiones de los adipocitos varían de un punto a otro del mismo lóbulo. Los diámetros promedio son de 15-30 μm y las células relativamente aplanadas tienen hasta 80 μm de largo.

            El núcleo, con una relativa tensión interna, se deforma según las persiones que le ejercen las inclusiones y es por esta razón que muestra depresiones y marcas variadas. Asimismo, contienen un nucleolo.

FIG. 250. - Estructura teórica del adipocito. Cmv, cuerpo multivesicular; Cr, cuerpo residual; Eic, espacio intercelular; G, aparato de Golgi; Gl, glucógeno; Gl, glóbulo de lípido neutro; Gp, glóbulo de fosfolípido; L, lisosoma; Lb, lámina basal; M, mitocondria; Mb, microcuerpo; Mt, microtúbulo; N, núcleo; P, inclusión protéica; Reg, retículo endoplasmático rugoso; R1, ribosoma libre; Va, vacuola acuosa; Vp, vesícula de pinocitosis; Vr, vacuola revestida (según R. MARTOJA, 1976).

FIG. 250. – Estructura teórica del adipocito. Cmv, cuerpo multivesicular; Cr, cuerpo residual; Eic, espacio intercelular; G, aparato de Golgi; Gl, glucógeno; Gl, glóbulo de lípido neutro; Gp, glóbulo de fosfolípido; L, lisosoma; Lb, lámina basal; M, mitocondria; Mb, microcuerpo; Mt, microtúbulo; N, núcleo; P, inclusión protéica; Reg, retículo endoplasmático rugoso; R1, ribosoma libre; Va, vacuola acuosa; Vp, vesícula de pinocitosis; Vr, vacuola revestida (según R. MARTOJA, 1976).

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